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Intereses de demora en pagos comerciales: derechos del contratista en España

5 February 20268 min read

El retraso en el pago es uno de los problemas más graves que afrontan los contratistas de construcción en España. Un electricista que cobra a 90 días cuando la ley garantiza el cobro a 30, o un instalador de climatización que no puede repercutir los intereses porque no los tiene documentados en su contrato, pierde dinero de forma sistemática. La Ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, otorga al acreedor herramientas concretas para reclamar estos costes, pero solo si las conoce y las aplica correctamente.

El plazo legal de pago en las relaciones B2B

La Ley 3/2004, modificada por la Ley 15/2010, establece que en las operaciones comerciales entre empresarios el plazo de pago acordado no puede exceder de 60 días a partir de la fecha de recepción de los bienes o servicios o de la factura, si esta se recibe con posterioridad. Si las partes no han pactado expresamente un plazo, el plazo legal supletorio es de 30 días. Esto significa que si un contratista realiza una instalación y emite la factura el mismo día de la terminación, el cliente dispone de 30 días para pagar si no se ha pactado otro plazo, y de un máximo de 60 días si se ha acordado ese plazo máximo. Cualquier acuerdo que establezca un plazo superior a 60 días es nulo de pleno derecho, salvo que se trate de sectores con características especiales expresamente contemplados en la ley.

El interés de demora legal: BCE más ocho puntos porcentuales

Cuando el cliente no paga en el plazo establecido, el acreedor tiene derecho a exigir automáticamente un interés de demora. El artículo 7 de la Ley 3/2004 fija este interés en el tipo de referencia del Banco Central Europeo aplicable a la operación principal de financiación más ocho puntos porcentuales. El tipo del BCE se actualiza semestralmente y la AEAT publica su valor en el Boletín Oficial del Estado. En la práctica, con los tipos del BCE de los últimos años, el interés de demora legal ha oscilado entre el 11% y el 14% anual. Estos intereses se devengan automáticamente desde el día siguiente al vencimiento del plazo de pago, sin necesidad de que el acreedor haya reclamado previamente o enviado un requerimiento formal.

La indemnización fija de 40 euros

Además de los intereses de demora, el artículo 8 de la Ley 3/2004 establece que el acreedor tiene derecho a cobrar una indemnización fija de 40 euros por cada factura impagada en plazo, en concepto de costes de cobro. Esta cantidad es automática y no requiere acreditación de daño real. Su finalidad es disuadir a los deudores de demorar sistemáticamente los pagos como práctica de gestión de tesorería. En el caso de que los costes de cobro en que haya incurrido el acreedor sean superiores a 40 euros —porque haya tenido que contratar a un abogado, enviar burofax o iniciar un proceso judicial—, puede reclamar la diferencia mediante la acreditación de esos costes adicionales. Para muchos contratistas, la indemnización de 40 euros por factura es un concepto que nunca aplican porque desconocen su existencia.

Plazos especiales para las Administraciones Públicas

Cuando el cliente es una Administración Pública —un ayuntamiento, una diputación, una comunidad autónoma o la Administración General del Estado—, el plazo máximo de pago es de 30 días. Este plazo no puede ampliarse por acuerdo entre las partes, a diferencia de las relaciones entre empresarios privados. La Ley de Contratos del Sector Público y la normativa presupuestaria establecen mecanismos específicos para reclamar el pago cuando una administración incumple este plazo, incluyendo el devengo automático de intereses. Para un contratista que realice obras o instalaciones para el sector público, conocer estos plazos y los procedimientos de reclamación ante la administración puede marcar la diferencia entre cobrar en tiempo y sufrir una espera de meses sin compensación.

Cómo documentar correctamente el derecho a intereses

Para poder reclamar los intereses de demora y la indemnización de 40 euros, el contratista debe poder acreditar la fecha de recepción de la factura por parte del cliente y la fecha de vencimiento del plazo de pago. La forma más segura de documentar esto es enviando la factura por correo electrónico con acuse de lectura, o a través de un sistema que genere un registro automático de envío y recepción. También es recomendable que el presupuesto o el contrato previo mencione expresamente el plazo de pago acordado, ya que esto elimina cualquier ambigüedad sobre cuándo empieza a correr el plazo. Las facturas deben contener siempre la fecha de vencimiento del pago y los datos bancarios para facilitar la transferencia.

Sectores especialmente afectados por la morosidad en construcción

El sector de la construcción en España tiene históricamente uno de los índices de morosidad más elevados de la economía. La cadena de pagos —promotora, constructora principal, subcontratistas, proveedores de materiales— genera retrasos acumulativos en los que cada eslabón paga al siguiente con el dinero que aún no ha recibido del eslabón anterior. Los instaladores y los pequeños contratistas son los más vulnerables porque carecen de poder de negociación frente a las grandes constructoras. La Ley 3/2004 no elimina este problema estructural, pero otorga instrumentos legales que, correctamente utilizados, pueden mejorar la liquidez del contratista y disuadir a los clientes de abusar de los plazos.

Cómo QuotCraft aplica los intereses de demora automáticamente

QuotCraft permite al contratista configurar los plazos de pago estándar en su cuenta y emitir facturas con la fecha de vencimiento siempre visible. Cuando una factura supera su fecha de vencimiento sin haberse cobrado, el sistema la marca como vencida y puede calcular automáticamente los intereses de demora acumulados según el tipo BCE más ocho puntos vigente en cada período. El contratista puede enviar desde QuotCraft un recordatorio de pago que incluye el importe de los intereses devengados y la indemnización de 40 euros, generando un registro de la reclamación con fecha y contenido documentados. Esta funcionalidad convierte un derecho legal que pocas veces se ejerce en un proceso automatizado que protege la tesorería del contratista sin esfuerzo adicional.

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